jueves, 20 de julio de 2017

Odio

Quiero dejar que el odio me invada por todo mi ser como una bestia negra que se esparce sobre las almas poco afortunadas. Quiero sentir esa energía poderosa que se alberga en los seres poco virtuosos, pues para existir la perfección debe existir la imperfección. Nada es por si solo, todo es con respecto a otro. El mismo odio que siento se desprende como un antisentimiento del amor, el amor de los seres de luz que yo no puedo percibir, por ello sólo quiero odio en mi mente para ser carcomido en mis propios, sucios y poco funcionales sentimientos.

lunes, 23 de mayo de 2016

Represión


Otra vez me encuentro acá, tratando de desenmarañar las ideas que fluyen sin parar desde mi mundo interior hacia la realidad externa. Siento que he perdido mil batallas, y me queda perder mil más. Me preparé para ser general, pero me acomoda ser soldado o yihadista suicida. Hoy ya no hay fuerzas, hoy ya no hay motivo. Ya no tengo tiempo para estar con mi yo interior, del cual intentaba escapar hace unos años atrás, a veces pensaba que pensaba mucho, hoy creo que tengo muy poco tiempo para pensar y realizar cosas "improductivas". Sólo me queda reprimir las miles de aventuras no existentes que jamás se publicaran en este lugar, sólo cerrar los ojos y mañana trabajar.    

jueves, 2 de julio de 2015

Monotonia



Hoy no tengo las fuerzas para hacer algo útil. Últimamente me siento bloqueado de mente, los pensamientos no se deslizan en ningún sentido. He intentando poder volver a escribir y debo confesar que he llenado mi blog de posibles artículos basura, tal vez tan basura como este. La verdad este escrito no tiene ningún sentido más que decir aquí estoy pensando en lo mismo del principio, ¿Y si no llega nunca?. 

domingo, 16 de noviembre de 2014

Esperar


Me carga esperar, y en este momento tengo tantas cosas para esperar

lunes, 7 de julio de 2014

Siento la no tan extraña sensación de estarme pudriendo por dentro, una especie de septicemia. Antes,hace años atrás pensé, estableciendo casi como verdad indudable, en el fin de esta incomodidad constante, creí firmemente en la desaparición de estos impulsos a la llegada del amor y la formación de mi familia, pero al parecer no ha sido así.

Ha vuelto el insomnio y la incomodidad, las preguntas fatalistas, las tentativas de ver a la vida como un sin sentido. Me siento apresado, hinchado, enfermo, aunque ¿de qué?.

Debo confesar que cada cierto tiempo suelo volver a leer este lugar, este rincón oculto de mi vida externa, acá donde no me importa hablar sin tapujos sobre las cosas prohibidas en mi mundo actual. Esta noche he vuelto a releer aquellas etiquetas de verano y he sentido algo de alivio a mi enfermedad actual.

Si despierto en la noche, es por esto, es mi adicción, es mi droga favorita, aunque sea barata y poco pura, no tenga los versos de Neruda ni la prosa de los rusos ni de Lemebel. Si me sigo conteniendo moriré envenenado en mi propio pensamiento, asesinado por mi mismo, ¿será eso un suicidio?. En el fondo el remedio o el problema de todo esto, es mi imperiosa necesidad de escribir, de contar que gran parte del  mundo es una mierda, pero existen espacios bellos sobreviviendo fuera de facebook y las cámaras de los celulares.

Sólo debo hacerlo, debo volver a revivir con más frecuencia este rincón secreto, donde desatar mis odios y mis pocos amores. Es eso o ¿prefieren verme morir por septicemia?  

sábado, 18 de enero de 2014

Yo en el tiempo

Finalmente y luego de una ardua semana de pensar en la muerte, la vida y lo que hay más allá o más acá, de mirar la vida de Adriano mirada desde otros ojos, puedo decir que he llegado a la siguiente conclusión.

Sólo soy un puto momento en el tiempo.    

domingo, 30 de junio de 2013

Nuestra realidad

A veces es sólo empezar lo que se necesita para convertir un pequeño copo de nieve en un gigantesco aluvión. Miro a mi alrededor y no logro detectar eso que antes veía, por momentos, pero lo veía. 
Cada día me levanto con los hombros sobre la espalda y el peso aplastante de una realidad que no termina. Me giro y te veo dormir inocente y niña, me muevo y pareces llorar, me atrapas con tus durmientes brazos deseando no volver a la realidad. Años antes te habría despertado a besos, esperando la furia de tu respuesta; años antes los despertares eran hermosos y cargados de sueños; años antes despertar era la oportunidad para hacer el amor una vez más, no es que ahora no tengamos deseos de aquello, para mí tu piel sigue siendo ese excitante y suicida precipicio que conduce a tus caderas, pero hoy las fuerzas son menos. 
La realidad, esa mancha al final de los sueños, ese compañero o vecina cargada de envidia, la mediocridad atando plomos para ahogarnos en ella y  no en nuestro propio caminar. La realidad nos envidia, nos ata, nos persigue y al parecer nos esta ganando. La realidad no es persona en sí, se disfraza de quiénes ya ahueco para poder manosearnos, para meterse entre nuestras piernas y pelvis, entre tus pechos y mi pelo, entre los besos, entre nuestro amor.
Sólo queríamos enseñar sumas de un nuevo mundo, historias para construir un futuro mejor, quisimos creer en el amor. La realidad es que todo lo anterior es privilegio de unos pocos, y tal vez esos pocos tampoco la tienen; somos esclavos de nuestras propias creaciones.
Hace poco lo conversamos y el techó se rasgó con un orificio pequeño al cual fuimos metiendo el dedo como niños curiosos, hasta sacar todo el decomural y encontrarnos con la verdad, con el mundo, con nuestra miserable realidad. 
Fue un simple comentario, pero hoy sabemos y nos damos cuenta como se convirtió en un gran aluvión.