jueves, 2 de julio de 2015

Monotonia



Hoy no tengo las fuerzas para hacer algo útil. Últimamente me siento bloqueado de mente, los pensamientos no se deslizan en ningún sentido. He intentando poder volver a escribir y debo confesar que he llenado mi blog de posibles artículos basura, tal vez tan basura como este. La verdad este escrito no tiene ningún sentido más que decir aquí estoy pensando en lo mismo del principio, ¿Y si no llega nunca?. 

domingo, 16 de noviembre de 2014

Esperar


Me carga esperar, y en este momento tengo tantas cosas para esperar

lunes, 7 de julio de 2014

Siento la no tan extraña sensación de estarme pudriendo por dentro, una especie de septicemia. Antes,hace años atrás pensé, estableciendo casi como verdad indudable, en el fin de esta incomodidad constante, creí firmemente en la desaparición de estos impulsos a la llegada del amor y la formación de mi familia, pero al parecer no ha sido así.

Ha vuelto el insomnio y la incomodidad, las preguntas fatalistas, las tentativas de ver a la vida como un sin sentido. Me siento apresado, hinchado, enfermo, aunque ¿de qué?.

Debo confesar que cada cierto tiempo suelo volver a leer este lugar, este rincón oculto de mi vida externa, acá donde no me importa hablar sin tapujos sobre las cosas prohibidas en mi mundo actual. Esta noche he vuelto a releer aquellas etiquetas de verano y he sentido algo de alivio a mi enfermedad actual.

Si despierto en la noche, es por esto, es mi adicción, es mi droga favorita, aunque sea barata y poco pura, no tenga los versos de Neruda ni la prosa de los rusos ni de Lemebel. Si me sigo conteniendo moriré envenenado en mi propio pensamiento, asesinado por mi mismo, ¿será eso un suicidio?. En el fondo el remedio o el problema de todo esto, es mi imperiosa necesidad de escribir, de contar que gran parte del  mundo es una mierda, pero existen espacios bellos sobreviviendo fuera de facebook y las cámaras de los celulares.

Sólo debo hacerlo, debo volver a revivir con más frecuencia este rincón secreto, donde desatar mis odios y mis pocos amores. Es eso o ¿prefieren verme morir por septicemia?  

sábado, 18 de enero de 2014

Yo en el tiempo

Finalmente y luego de una ardua semana de pensar en la muerte, la vida y lo que hay más allá o más acá, de mirar la vida de Adriano mirada desde otros ojos, puedo decir que he llegado a la siguiente conclusión.

Sólo soy un puto momento en el tiempo.    

domingo, 30 de junio de 2013

Nuestra realidad

A veces es sólo empezar lo que se necesita para convertir un pequeño copo de nieve en un gigantesco aluvión. Miro a mi alrededor y no logro detectar eso que antes veía, por momentos, pero lo veía. 
Cada día me levanto con los hombros sobre la espalda y el peso aplastante de una realidad que no termina. Me giro y te veo dormir inocente y niña, me muevo y pareces llorar, me atrapas con tus durmientes brazos deseando no volver a la realidad. Años antes te habría despertado a besos, esperando la furia de tu respuesta; años antes los despertares eran hermosos y cargados de sueños; años antes despertar era la oportunidad para hacer el amor una vez más, no es que ahora no tengamos deseos de aquello, para mí tu piel sigue siendo ese excitante y suicida precipicio que conduce a tus caderas, pero hoy las fuerzas son menos. 
La realidad, esa mancha al final de los sueños, ese compañero o vecina cargada de envidia, la mediocridad atando plomos para ahogarnos en ella y  no en nuestro propio caminar. La realidad nos envidia, nos ata, nos persigue y al parecer nos esta ganando. La realidad no es persona en sí, se disfraza de quiénes ya ahueco para poder manosearnos, para meterse entre nuestras piernas y pelvis, entre tus pechos y mi pelo, entre los besos, entre nuestro amor.
Sólo queríamos enseñar sumas de un nuevo mundo, historias para construir un futuro mejor, quisimos creer en el amor. La realidad es que todo lo anterior es privilegio de unos pocos, y tal vez esos pocos tampoco la tienen; somos esclavos de nuestras propias creaciones.
Hace poco lo conversamos y el techó se rasgó con un orificio pequeño al cual fuimos metiendo el dedo como niños curiosos, hasta sacar todo el decomural y encontrarnos con la verdad, con el mundo, con nuestra miserable realidad. 
Fue un simple comentario, pero hoy sabemos y nos damos cuenta como se convirtió en un gran aluvión.

domingo, 7 de abril de 2013

Finalmente es sólo escribir


Suelo ser una persona enrollada, de esas que jamás pudo ayudarle a la abuelita con el ovillo de lana. Todo lo convierto en una maraña de intrincadas redes subterráneas conectadas unas con otras y algunas con ninguna. 
En mis sucesivos y vanos intentos de entregarle una estructura a mi mundo me he percatado que lo desarmé por completo, ahora lo miro y no recuerdo por donde empecé o terminé. Observo mis manos y mi habitación percatándome de la gran cantidad de piezas sobrantes esparcidas sin un orden lógico, no seleccionadas en categorías de tamaño, color o forma, y mejor ni hablar de texturas; perdí el manual y armé el mundo como pude. De cierta forma es una innovación para con Dios, pues el reloj funciona igual, aunque carece de precisión exacta pues se adelanta o se atrasa, pero mi reloj siempre llega a la hora, lo sé porque lo he observado.
De tanto armar y des- armar (amar y odiar) (amar y dejar de amar, pero sin odiar), perdí el sentido de todo esto. Le faltan piezas, ya no existen esas tristezas ennoblecedoras, esas batallas épicas, esas canciones que estremecen el alma, sólo existen esas pequeñas y diminutas cotideaneidades que permiten ser engranaje de la vida de los simples mortales. Esos importantes engranajes como la hazaña de hacer durar la bencina toda la semana, de ver a los chicos sin que se maten mientras se cocina, o la simple lucha de tener una vida normal intentando vivirla de forma extraordinaria, o alguien puede dudar del que inmenso regocijo entregado por el triunfo sobre el semáforo matutino. Las pequeñas batallas alimentan a los mortales y les permiten implorar por los inmortales para mantenerlos vivos.
La vida se enreda, yo la enredo creando redes y marañas, dejando el blog por no tener epopeyas para contar cuando la esencia y el engranaje principal de esto es sólo escribir y no tiene más sentido que ese. 

viernes, 14 de diciembre de 2012

Francamente estoy aburrido y atado de manos, pero no puedo lograr descifrar nada, es como una especie de maldición, no sé porque estoy aburrido ni mucho menos conocer aquello que me ata las manos. 
Durante años culpe a cuanta persona se me cruzó por delante del parabrisas de mi vida, a veces esquivándolos y muchas otras o la mayoría arrollándolas y envolviendo sus mentes con repudio y desprecio, dando paso necesario al inevitable alejamiento. Pero hoy más que nunca me doy cuenta que no eran los otros, no era el mundo el errado, yo no portaba un mensaje de paz y esperanza y no tenía una misión divina en mi vida para convertirme en el profeta incomprendido, simplemente soy yo, es mi persona quien no se agrada de las compañías, de sentir y escuchar falsedades envueltas en las carcajadas de la estupidez. 
Hay días de esos cada vez más recurrentes en los cuales simplemente tiro frases como jugando a la ruleta rusa, esperando siempre jalar el gatillo desafortunado y provocar la detonación, simplemente buscar el conflicto. No es por peleonero o algo así, es para sentirse vivo, para trabajar la mente. En fin, la conclusión al asunto es que soy cada día soy más ogro y debo reconocer que me faltaron las agallas para simplemente ser asceta.